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Santiago Roldán Zuluaga | 12 julio, 2020

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El Índice de la Complejidad Económica (ECI) en relación al reto de las naciones frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

El Índice de la Complejidad Económica (ECI) en relación al reto de las naciones frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Se entiende por complejidad económica como aquella dinámica fundamental que tienen los países de servir a los mercados sus productos, bienes y servicios gracias a su capacidad productiva y la diversidad de los mismos. Pero no solo basta con producirlos, sino también con la manera en que se generan, a través de materias primas, que aplicadas a procesos productivos, alcanzan un alto grado de conocimiento en materia de innovación, que de la mano de la investigación, la ciencia y la tecnología genera un alto grado de valor para las necesidades de los mercados.

Cuando el Centro para el Desarrollo Internacional (CID) de la Universidad de Harvard y el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts  (MIT) desarrollaron el atlas que permite medir el Indice de la Complejidad Económica (ECI por sus siglas en inglés)  buscaban respuestas a los interrogantes sobre las brechas que tienen los países de afrontar avances en materia de productividad y competitividad y el indagar sobre el por qué algunos países avanzan más rápido que otros, sin contar con ventajas competitivas derivadas del entorno mismo y los recursos, de todo tipo, que un país posee.

Esta metodología clasifica a los países en función de la complejidad de su capacidad productiva, pronosticando la velocidad de crecimiento en el mediano y largo plazo gracias al desarrollo en la generación de un nuevo conocimiento a partir de variables cómo:

Diversidad, entendida por la variedad de productos que tiene un país en su capacidad de producción y que sirve a los mercados a través de procesos de exportación; si un país dispone de una extensa gama de productos y/o servicios para ofrecerles a los mercados, su grado de dependencia será menor y su complejidad económica se irá incrementando.

Ubicuidad, referida al número de países que tienen la capacidad de producir bienes y servicios determinados y sirven a diversos mercados, algunos más que otros, gracias al aprovechamiento de la generación de un nuevo conocimiento que generará valor a los bienes haciéndolos más competitivos de demandados por los mercados, generando economías complejas en donde se protege la propiedad intelectual e industrial y es allí en donde los bienes por su grado de complejidad, enfrentan escasa o nula competencia en los mercados.

La relación entre Ubicuidad y Diversidad se puede entender de manera inversa; los países pueden producir mayor variedad de bienes y servicios (diversificación) y contar con los recursos necesarios para hacerlo de manera sofisticada empleado ciencia e innovación lo que hace que esos productos al tener mayor generación de valor (menor ubicuidad), y por lo tanto su complejidad económica será mayor; lo contrario de los países menos diversificados pero con mayor ubicuidad.

No es del todo casual que pueda existir una correlación entre el ECI con algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las naciones, relacionados directamente con la productividad, ya que si unimos las variables de diversificación e ubicuidad, los países deberán realizar un mayor esfuerzo para afinar las metas del milenio propuestas por las Naciones Unidas para el desarrollo de los mercados teniendo en cuenta los objetivos: Salud y Bienestar, Educación de Calidad, Trabajo Decente y Crecimiento Económico, Industria – Innovación e Infraestructura, Ciudades y Comunidades Sostenibles, Producción y Consumo Responsables y Paz Justicia e Instituciones Sólidas.

La siguiente Tabla  resume los resultados de la medición realizada por el Observatorio de la Complejidad Económica del MIT, en lo que respecta a los países latinoamericanos, en donde se puede constatar que la gran mayoría están enfocados en la producción de commodities para servirlos al mundo, sin ningún tipo aplicación de innovación, ciencia y tecnología, lo que llama la atención en temas de avances en los frentes que deben alcanzarse con los objetivos del milenio.

En el caso colombiano, se ha avanzado en términos de mejoramiento del indicador en los últimos tres años, pero con grandes brechas con países como México y Brasil que han incentivado la producción y la manufactura de las empresas mejorando los horizontes de competitividad y productividad, Colombia sigue lejos del indicador entero y enfrenta una necesidad de poder mapear las regiones desde su competitividad buscando focalizar la producción y el acceso a los mercados.

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